Sr.D.
parece que estoy solo
en esta fría trampa
del universo(2002)
Y yo que he podido ser,
uno de esos campesinos,
que se persignan cuando truena.
Luis Carlos Lopez
Alguien ha decidido quedarse en casa.
Es la mañana, el cuerpo en su quietud
percibiendo la luz del patio.
¿Cómo nombrar la ansiedad
de los ojos, y de la mano que escribe?
No logramos integrarnos a la vida;
somos un borde,
el límite entre la casa y el universo.
El cuerpo cae, la mañana desaparece.
sobrevive la palabra.
MADRUGADA
La aspiración de convertirse en un animal
quizás en el albatros de Charles Baudelaire
o un pequinés que se extravía y regresa de la infancia.
La lluvia , el canto de grillos y chicharras.
Pero la verdadera historia es la madrugada,
cuando el piso renuncia a su quietud
la pelota corre detrás del gato
los que duermen golpean en tu memoria
las sillas y las mesas
se llenan de luciérnagas moribundas
y todos los insomnes del mundo declaman:
que alguien nos libre de no inventar caminos.
Esta es la noche. La que anda en el rostro de taxistas
y vendedores. La que siento fría en las verjas de las
casas y quieta en los árboles de mango.
Cuando la luna baja, juega con los moribundos
y si hay ron, rompe techos y ventanas.
Se requiere una dosis de vacío, un alma
y cuerpo dispuestos a partirse en dos
y resucitar en la brisa, en los que se cabecean
y luchan con el sueño; los constructores
de este paisaje de luces, donde la fiesta acaba
y comienza la demencia, el lugar exacto del que no cabe
del que se sabe en la calle,
fuera de todo hogar y de todo paraíso.
Descansa la isla bajo el cielo
También descansan las piernas,
los pechos y todos los sexos
Pero la isla es un ojo despierto
constatando las nubes:
“esto somos: un cielo azul
que para toda la vida será gris ”
Y en mitad de lo que existe
la voz de un joven que canta champeta
Su voz también es la noche,
el olvido de las piernas,
los pechos y todos los sexos
que a esta hora descansan en la isla
Sólo queda el ruido del mar,
la oscuridad,
y una isla olvidada en el tiempo.
¿Quién conserva la madrugada,
los encuentros de la ciudad
en medio de la música
los muros y los puentes?
¿Quién vio al árbol,
acercándose al mar?
Un nuevo nacimiento es cada mañana
encubiertas están las sombras,
el deseo, el júbilo,
de lo que fue la noche.
Los viandantes todo lo ignoran.
Ahora es el sol,
la vida en sus aguas.
La casa defiende sus voces
y cada movimiento de los que en ella han vivido
Basta con acercarse a una de sus paredes
para que se den los nacimientos
Toda la historia y toda la vida la contiene la casa
Debajo del libro o muy cerca de la silla,
los muertos nos saludan
El día se prolonga
(ya somos el viajero de la infancia)
Ningún quejido ha partido a buscar descanso
La casa es un baúl de milagros
Siempre que exista un animal insomne,
todo será frágil, para el amor
y la memoria.
URBE
Quién busca bajo las cosas
Invertebrado lenguaje de cuerda
a la voluntad del sol
Corcel que se detiene
Cantar para que se haga la mañana
Refugiado navegante
Cuántas maldiciones se esconden
Hemos aprendido a leer
y nos disponemos para la desgracia
Qué heredan nuestros hijos:
¿ el cuarto vacío... el refugio en la palabra ?
Mediodía insomne
verdugo de mi soledad,
cómo añoro tus golpes.
La lluvia palpa el espejo, lo penetra
La imagen futura me hace retomar el alfabeto,
esa manera extraña de la belleza
Es un tiempo de agua (en el cielo)
Los niños correrán bajo la lluvia:
extraño esa alegría, la inocente carrera,
el grito bajo un chorro
Alguien ha volteado el espejo
La lluvia ha sido crucificada sobre la ceniza
Ningún silencio puede renunciar a este cielo nublado
Ningún silencio puede renunciar al vacío,
que la soledad implora.
AMÉRICA
El escritorio y un poco de calor
Llega la cumparsita y toda la tristeza
para quien habita la penumbra
Pero algo se alegra en
el corazón del hombre
Las voces que cantan,
son negros, indios, blancos
y vendrían a ser verdes, azules,
en el mar y la montaña
Algo fue sustraído del árbol y del agua
Y la piedra, testigo de todo silencio
nos trae la enseñanza del pez,
de aquel pájaro cansado en el crepúsculo
Eso somos en la América que respira,
en cada hombre y en cada mujer:
cumbia, candombe
o canto de niños muertos.
Parte el día
y llegan los malestares del cuerpo y del alma
( damos testimonio de lo inútil,
la mano que escribe es la que sufre)
Hay un dictado entre las nubes
(son los pájaros que parten hacia otros mares
ellos viven sin la preocupación de la memoria)
Ellos prosiguen a través de la noche,
el oficio de ser y vivir,
bajo el sol y las estrellas.
MEMORIAS Y RETRATOS
Ahorcarse
a las 4:20 a.m.
A las 7 a.m.
tu mujer lo descubre;
llama a tu hijo, él llora,
ella no se lamenta.
A las 7.5 a.m.
llaman por teléfono a tu madre.
A las 8.10 a.m.
todos los vecinos llenan la casa.
Alguien quiere saber a que hueles;
otros mirarán tus zapatos.
Por eso, para ahorcarse,
lo mejor es bañarse,
tener un vestido nuevo
y lustrar los zapatos
Hoy me he quedado fascinado
con una preparación en el restaurante:
ahuyama, rellena con semillas,
queso y tomate
Y de verdad
que no han comprendido mi júbilo
¿cómo decirle al krisna
que es exactamente
el sabor de tu sexo?
Es la historia de una mujer
que le escribe a los naranjos
y al níspero
Es la historia de un hombre
que golpea las paredes de su cuarto
Este hombre y esta mujer
se masturban;
ambos creen, que la mejor compañía,
son sus dedos,
acariciando el ano
Así se calman
Así logran, lo que ninguna fe,
ni ningún ser humano,
les ha podido brindar.
Recogí mis cosas del suelo y atravesé la ciudad
llevando en mis manos una bolsa negra
(de esas que usan para la basura)
Allí llevaba el cepillo de dientes,
una camisa, un pantalón, el Magazín del Domingo,
un viejo caset, y libros de Cos Cause y Lezama
El amor estaba distante
Otra casa, otro infierno me esperaba
y yo me alejaba feliz.
¿Dónde está el amor?
Esa droga que convierte la ciudad en un hermoso laberinto,
pero también hace que un médico mate
con un cuchillo de cocina a su mujer.
Mejor olvidar, y que los pequeños ojos de mi hijo
sean el talismán, el gnomo, que asuste a los dragones.
Tú dirás que soy un farsante,
un cabrón que desea joderte.
Pero no; soy uno de los tuyos.
¿ No ves el mar en mis ojos?
No es nada simple ser el viento
y la tormenta que destruyen la barca
y ser al mismo tiempo la plegaria,
el verbo que nombra el sol y la mañana.
Créeme, soy uno de los tuyos , que ha resucitado.
Del que convoca en la avenida
a hombres y mujeres
para que disfruten del poema
A cerdos y moscas
para que critiquen el poema
Hombres y mujeres
como cerdos y moscas
masticando el poema
Cerdos y moscas
como hombres y mujeres
defecando sobre el poema.
Te has convertido en dios
y te ofrendamos dolor y marihuana
Sí, eres nuestro dios.
Bendito tú, que das de vivir,
a los que estamos dispuestos
a matar.
Quién soy, me pregunta Oliva
Y palpo mi rostro,
miro mis uñas mordidas
Ahora cuando el tiempo parece detenido
y no es suficiente una metáfora
para decir quién soy,
contemplo la extrema quietud de las hojas
Vendrá la noche Oliva
Y no tendré aún la respuesta
Quizás de madrugada- digo-
Ahora soy un recién llegado,
un forastero que habita una casa solitaria,
con un reloj atrasado y una terraza
que nadie ha barrido
También soy el niño y el hombre
que le teme a la oscuridad de esta casa
¿ De quiénes son estos retratos
y estos crucifijos ?
¿ Quién estuvo antes en esta cama,
entre estas sábanas ?
Me extravío en la palabra
( no hay respuesta )
La misma pregunta
confundiéndose con el calor
de estas tierras,
en estos pueblos inmóviles
Oliva ¿quién ha contado la historia
de estos veranos?
Me desvelan todas estas criaturas
Aspiro al valor y a la confianza del alba
Somos dueños de lo irremediable
Ninguna inocencia nos salva
Oliva, cuánto me alejé de tu pregunta
Llegan los primeros cantos
soy otro frente a la luz del día. Duermo.
El dolor es el hallazgo de la memoria.
Y este es nuestro premio:
mirar las bolsas de la basura
y papeles en el viento.
ROCK DE LA MAÑANA
La emisora te recuerda Gilmour
También a Morrison, en el centro de esta mañana
Soy un montuno en medio del dolor de la guitarra
Y nombro las estaciones
Pero de verdad lo que busco en esta ciudad fría, es el mar
Un punteo que dice:
Cómo desearía que estuvieras aquí
Qué decir de la batería cálida,
la voz del que habla de la muerte
¿Eres tú, Jim?
Sí, es él y también soy yo entre sus manos
Parecerá extraño, pero lo tuyo es la oración
Creer en tu corazón
en la sinceridad de tus palabras
Cómo decirlo
Es la misma estación y no es la misma
Tú cantas y no estallo, escribo
Que rápida esta batería, al final; sí, el final.
ROCK DE LA MAÑANA
no me abandones ciudad
con las palabras necesarias
para seguir nombrando
tus autos, las nubes
eres la ciudad
el hallazgo del suicida
eres kurt, con
los ojos de siempre
y el mundo se consuela
con las nubes blancas
el sol
las piruetas alegres
que no le interesan a kurt
no hay traducción posible
las gavetas se cierran
y construyen la soledad
que no debe nombrarse
si, han vuelto las palabras
no, ha vuelto la muerte
la música los dedos los pelos
del ano que saben resistir
y tocar muy bien la guitarra
hacer de la mañana
un territorio libre de esperanzas
sólo, sólo las paredes contra el mundo
corregir salto invoco
la sabia forma de hacernos olvidar
vibrando también con el radio
esas cosas que suceden
cuando nada sucede
el renglón la sílaba la nota
que se alargan y regresa
una señal torpe para la d i s t o r s i ó n
el camino es habitante
de la radio y el lenguaje
mirar lejos como un oficio preferido
duermen las palabras
toda la maldición
que tus cantos nombran
regresa guía la obsesión cotidiana
el diálogo de mis zapatos
la batería
los sonidos que la vida nos depara
en retaguardia son los besos
el silencio y el semen que guardamos
para cuando tú seas lo más alto
el pájaro que se asoma por la ventana del Computer
los edificios el viento del domingo
para subir las escaleras
y comprobar que como tú lo has querido,
todo se pudre.
Hay un dios del olvido recogiendo pequeñas ceremonias:
Un zapato y una palabra de la infancia.
Todo lo conserva en una casa llena de música.
Este dios se basta con su cuerpo de hombre mayor,
temas de Soda, Nueva Trova
y Pink Floyd, los domingos por la mañana.
Homilías de silencio.
Pequeñas olas.
Un gran dios repleto de rosas y excrementos.
Mis amigos me han dicho: te damos música de The Doors,
te dejamos solo, durante 5 minutos y nos escribes una canción.
Yo acepto y el primer tema que escucho es When the musics over.
Mis amigos mueren atropellados por un carro fantasma;
sus familiares culpan al rock. Un grupo de rockeros
descabezan a los familiares de mis amigos,
como una forma de protesta.
A los 5 minutos mis amigos regresan diciendo que vieron
a unos descabezados en la calle y me recuerdan,
que el gobierno ha prohibido escribir canciones de rock.
¿Dónde dejo caer esta brisa y estos árboles?
¿ Dónde dejo caer el rock,
de esta tarde introducida en mi estómago?
¿Dónde dejo caer este horizonte?
TO WALK
Las permanecen
paredes quietas
¿Quién les dará la orden?
Es
El
Radio
El
Que
Me
Trae
La música y las noticias del mundo.
LA CRUZ DEL SUR
La cruz del sur
se balancea sobre el mar y las montañas
La cruz del sur es muy pequeña
para balancearse sobre el mar y las montañas
Así son los hombres que aman las palabras
Mencionar un bajo sin importar que toquemos un tambor
Pero lo cierto es que la herencia del padre es un violín
ahí esta en la sala, lo pueden ver , no miento
Los hombres que sostienen la cruz del sur
saben de madrugadas, han probado la sal del mar,
escriben y sufren con el verso
Los hombres de la cruz del sur yo los invento
tristes, leyendo mis palabras en la penumbra
Pero de tanto sufrir, la imagen se ilumina
Salgo a mostrar mi hallazgo:
son los hombres de la cruz del sur
que me confiesan que tienen familia
y sus madres esperan de ellos un diploma y un hogar
Pero los hombres de la cruz del sur, no aspiran a tanto,
lo de ellos es el parque, el ensayo,
la voz de Morrison, las tablas y el teatro
Nunca he visto a un hombre de la cruz del sur
pero sí, a sus mujeres, con sexos olorosos a cangrejo
una de ellas roza sus senos por mi espalda
que no me vea mi madre- dice-
La mujer de la cruz del sur se arrecha con la cerveza
lo sé, porque rasca la palma de mi mano
lo sé, porque agarra mi pene y lo acaricia
Qué hermoso cuando besa mis testículos
esta mujer de la cruz del sur.
I
¿Prefiero los hombres o las mujeres de la cruz del sur?
La soledad de los hombres
El rostro de una mujer en una exposición
con un título que dice: la culpa es tuya
Una banda de rock nunca podrá igualar su aliento
Siempre seremos responsables de una ausencia:
esa falda que conservamos:
ese olor para toda la vida
Cuán frágil es el llanto de los hombres rudos
Pero de los hombres de la cruz del sur, nunca sabré nada
Si no existen cómo he de saber cómo olvidan
Sin embargo escucho de ellos el oboe, la flauta
el silbido de los hombres solos
Reúno imágenes e ideas
los poemas de esos hombres
se hacen cálidos y duros:
el vuelo, la sombra necesaria, para el día
Yo escucho a los hombres de La Cruz del sur
con apariencia dura, hablando de sus olvidos
Ellos prefieren el bajo y la guitarra,
nada saben de oboes ni de flautas
Son ellos los de mujeres tristes,
que se consuelan leyendo mis palabras en la penumbra
La cruz del sur se balancea
en la ciudad con cerros y llovizna
Yo la recuerdo sobre el mar y las murallas
tomando la ruta de Marbella,
fumándose toda la angustia
Esta cruz crece hacia el fondo de mis ojos
Yo resisto en las nubes,
en la mujer que me ofrece
un pedazo de sandía;
es su corazón, lo que me sostiene,
en mitad de este invierno
Hombres y mujeres de La Cruz del Sur
quisiera enviarles el entusiasmo de un rapsoda,
pero tan sólo alcanzo una ficción
a la medida de mi nostalgia
¿Qué más se puede decir
cuándo los autos y el frío
destruyen la mañana?
ogotá, un primero de mayo
Para: soma, Gabriel y Lucy